El Extravío del Hombre 


Introducción: 

Estamos viviendo tiempos peligrosos para los hijos de Dios, este tiempo corresponde al denominado por la Biblia como “el tiempo del Fin” Dan 12:4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. 

El versículo del libro de Daniel hace referencia a estos tiempos. Es innegable el vertiginoso aumento de la ciencia en nuestros días y podemos ver que, a pesar de ello, la ciencia no ha logrado frenar el aumento de la maldad también profetizado para estos tiempos… “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” (Mat 24:11-12) 

Por lo que podemos observar a través de las Sagradas Escrituras, que no sólo ha aumentado la ciencia, sino que además, ha aumentado la maldad. Estos factores influyen notoriamente en el cambio de conducta de los hombres, los cuales influenciados por Satanás corren de un lugar a otro a su propia perdición. 

Sin tener clara conciencia del rumbo que llevan, los hombres buscan solución a sus inquietudes por medio de la lectura de sus manos, de los horóscopos, echando las cartas, consultando a los espíritus y muchos otros medios, siendo esclavos del pecado y de gente inescrupulosa que aprovechándose de la ignorancia de ellos, se lucran, obteniendo grandes ganancias que a la vez hacen más pobres a los que les consultan. Como dijo el profeta Daniel, “correrán de aquí para allá” Pero… ¿Dónde comienza el extravío del corazón del hombre? Para encontrar la causa, debemos de observar atentamente lo que dice las Escrituras en 1 Timoteo 6:10… “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” 

El dinero en sí no es malo pero si lo es el “amor” al dinero ya que produce codicia (afán excesivo de riquezas). Aunque el deseo de riqueza se basa en el deseo de seguridad no conduce más que a la ansiedad. Cuanto más tenga una persona que guardar, más tendrá que perder; y tenderá a estar obsesionado por el riesgo de perder. Hay una vieja fábula acerca de un campesino que le prestó al rey un gran servicio, por lo que le recompensó con mucho dinero. Durante algún tiempo el hombre estuvo encantado; pero llegó un día cuando fue al rey y le suplicó que le quitara todo lo que le había dado, porque se había introducido en su vida una antes desconocida ansiedad de perder todo lo que tenía. 

Otro de los factores del extravío se encuentra en la ignorancia. Dice la Biblia, “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4: 6a); “Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.” Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. (Oseas 4: 1-2) 

La falta de conocimiento no de la ciencia de este mundo, sino de la Palabra de Dios, resulta en el extravío de los hombres. Mientras más aumenta la ciencia de este mundo, mayor es el extravío de los hombres corriendo de un lugar a otro sin tener un objetivo definido. La mayor parte de la población de esta tierra cuenta un dispositivo llamado celular conectado a Internet; hasta los niños poseen uno debido a que sus padres no tienen tiempo para jugar con ellos, prefieren que se entretengan con dichos aparatos.
 
El extravío de nuestra generación es muy notorio y gran culpa de ellos la tienen los medios de comunicación y los políticos de turno, quienes en pro del progresismo la moral de nuestros predecesores la han hecho parecer como algo muy primitivo que no ha evolucionado de acuerdo a los tiempos que estamos viviendo. Ya lo había profetizado y advertido el gran Apóstol Pablo refiriéndose a los argumentos de estos progresistas; “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,” (1 Timoteo 6:20) 

Con pesar recuerdo haber sido menospreciado por otro “pastor” que me trató de pastor “añejo”, “anticuado”, que no he evolucionado de acuerdo a los tiempos modernos. Yo le refuté sus argumentos con el texto del profeta Jeremías donde dice: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” (Jeremías 6:16) 

Que lejos está para los falsos maestros sujetarse a la Palabra de Dios. “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (1 Pedro 4:11) 

Quiero concluir esta reflexión con el siguiente texto Bíblico que es un espejo de lo que actualmente acontece en toda la tierra… “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20) 

“Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, …” (Salmos 33:12) 

Gracia y paz en el Señor Jesucristo, noviembre de 2021.-

 

Breve Reflexión sobre el Camino intrascendente

El hombre mediocre se caracteriza por no dejar una huella de su paso por esta vida, se acomoda en el rebaño y sigue a la multitud. Su vida esta marcada por lo que otros hacen (de allí la importancia que tenemos de dejar un buen ejemplo) Su felicidad consiste en comer y pasarlo bien. No está demasiado preocupado en analizar si sus obras han sido buenas o malas.

A quién le gustaría que en su lápida pusieran el siguiente epitafio: “Aquí yace un hombre que hizo bien e hizo mal. El mal lo hizo muy bien y el bien lo hizo muy mal. El descansa en paz y nosotros también”

Para los cristianos es de vital importancia dejar una “huella” de nuestro paso por esta tierra debido a que seremos recompensados por nuestras buenas obras (Apocalipsis 14:13; 22:12)

Ha habido hombres como Joseph Stalin (mató a más de 60 millones de personas de su país, solo por revelarse al sistema), Sadam Hussein (Fue acusado de dar muerte a más de 250 mil iraquís) Hitler (Máximo asesino de razas de todos los tiempos), Mussolini (máximo líder del fascismo admirador de Hitler), Osama Bin laden (la matanza de las torres gemelas), Bashar Al-Assar (conocido por torturar y matar a su propio pueblo), Heinrich Himmler (Gestionó la orden de la matanza metódica y sistemática de millones de judíos) y otros que se destacaron por su crueldad y asesinato. Estos y muchos otros, pasaron a la historia por su crueldad.
Pero en cambio, la lista de hombres piadosos la encabeza nuestro amado Señor Jesucristo, sus apóstoles y profetas entre otros que dejaron una huella imborrable a través de los siglos.

El verdadero hijo de Dios es llamado para ser “cabeza” y no cola… “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,” (Deuteronomio 28:13) La cola solo muestra un sentimiento, un grado de satisfacción dentro del rebaño, pero siempre estará sujeta al liderazgo de la cabeza. Separada de la cabeza, la cola perece. Por ser cola carece de liderazgo y solo puede expresar su contentamiento o timidez (cola entre las piernas)

La cola frecuentemente envidia a los que están por cabeza y en su afán de alcanzar liderazgo, algunos llegan a ser pastores, pero no tienen ovejas propias porque no han sido separados por Dios para ese ministerio. Es por ello que a diestra y siniestra muestran sus credenciales, pero no sus ovejas.
Muchos que son cola, cuelgan de los éxitos de los demás, no se atreven a ocupar responsabilidades porque no tienen seguridad en sí mismos, son conformistas y poco comprometidos. Ellos son conocidos como los “tibios” (Apocalipsis 3:16), no son fríos ni calientes, se engañan a sí mismos creyendo que son ricos, pero son pobres del Espíritu.

Esto me trae a la memoria una ilustración que utilice en un seminario de formación de líderes de nuestra Entidad para establecer la diferencia entre involucrarse y comprometerse: “Una gallina y un cerdo paseaban por la carretera un día, cuando la gallina le dijo al cerdo: oye cerdo, ¿qué te parece si nos asociamos y abrimos un restaurante? me parece buena idea. ¿Cómo lo llamaríamos? la gallina pensó un poco y contestó: — ¿por qué no lo llamamos ‘huevos con jamón’? el cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó: pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. De ser así yo estaría comprometido, pero tú solamente estarías involucrada.”
 
Las personas que luego de involucrarse se comprometen, logran mejores resultados
 
Los que son cabeza permanecen erguidos y se preocupan por los tibios debido a que estos son como un lastre para la obra de Dios. Los que son cabeza gastan sus vidas alentando a los tibios para que estos se involucren y se comprometan a fin de que se pongan a la altura de los demás.

“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.” (1 Tesalonicenses 5:14)

Hablando acerca del postrer tiempo la Biblia dice: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos.” (Miqueas 4:1) Esto tuvo y tiene un fiel cumplimiento desde los días del ministerio público de nuestro Señor Jesucristo, desde aquel entonces los pueblos miran a obra redentora de Cristo y las enseñanzas de sus apóstoles.

Que queda entonces como enseñanza. Que debemos dejar una huella de nuestro paso por esta vida y que esta sea trascendente para el prójimo. Debemos de involucrarnos y comprometernos con la obra de Dios para que, en Su venida, no seamos avergonzados… “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.” (1 Juan 2:28)
 
Pastor José García
25-11-2020

 

Tener cauterizada la conciencia

 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, …” (1Ti 4:1-2)

En primer lugar, debemos saber el significado de las palabras “cauterizar” y “conciencia” de acuerdo a la interpretación de su vocablo de origen, es decir, el griego.

La palabra cauterizar “kauteriázo”; significa marcar, por implicación dejar insensible una herida, esto se hacía a través de un hierro candente. Y la palabra conciencia “suneídesis” se refiere a la conciencia moral, a una conciencia prolongada, del conocimiento que una persona tiene de sí misma y del mundo que la rodea.

El hombre que miente con conciencia de ello, llega al extremo de creer en sus propias mentiras engañándose a sí mismo… “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.” (1 Juan 1:8) Sabe que está mal, pero a causa del pecado persiste en ello.

¿Por qué el hombre miente? Porque oye doctrinas (enseñanzas) de demonios. Cuando la conciencia no está cauterizada (cerrada) esta tiene la capacidad de diferenciar entre lo bueno y lo malo.

No debemos de olvidar que el padre de mentira es satanás… “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” (Juan 8:44)

 

Vivimos tiempos peligrosos y la Biblia nos advierte de ello: “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.” (2 Corintios 2:17)

La palabra “medrar” viene del griego “kapeleúo” relacionada con un vendedor ambulante que adultera y falsifica sus productos con el propósito de aumentar sus bienes, reputación, etc., por medio de artimañas o aprovechándose de las circunstancias. 

Esto es algo que ocurre a diario, de allí prácticas tales como la risa santa descontrolada, rugidos e imitaciones de distintos tipos de animales, ladrando como perros, rugiendo como leones, cacareando como gallinas y haciendo todo tipo de ruidos extraños, la unción de la manguera, el chicle santo entre muchas otras manifestaciones extrañas provenientes de espíritus engañadores, perdiendo incluso, todo tipo de inhibición y cometiendo actos vergonzosos y ridículos cayendo en un estado de profunda alteración de la conciencia.

No me imagino a los apóstoles haciendo esto, ni mucho menos a nuestro Señor Jesucristo entregando este tipo de enseñanzas, por el contrario, la Biblia nos enseña: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7).

El apóstol Pablo hablando de la manifestación don de lenguas aun siendo un don del Espíritu, pone orden para evitar que los indoctos o incrédulos piensen que quienes hablan están locos (1 Corintios 14:23) y posteriormente aconseja “pero hágase todo decentemente y con orden.” (1 Corintios 14:40)

Durante estas manifestaciones no se observa provecho alguno sino desorden y carencia de enseñanzas de la Palabra de Dios no leudada. Algunos incluso se apoyan erróneamente en versículos bíblicos para justificar estos actos debido a que tienen cauterizada sus conciencias.

Gracia y Paz en el Señor Jesucristo.

Pastor Jose

13-11-2020

 

Reflexión sobre el estado de la iglesia en nuestros días

 

Actualmente la iglesia cristiana está viviendo una crisis espiritual muy grande. Muchos predicadores ya no exhortan por revelación sino por lo que han leído en internet alejándose de escudriñar las Escrituras que es la base de nuestra fe.

Otra situación es un empobrecimiento del testimonio personal, debido a que muchos han dejado de ser un ejemplo de vida para otros, justificándose en que la Palabra de Dios es mayor que el testimonio personal. Pero si leyesen con atención se darían cuenta que el Apóstol Pablo le solicitó a Timoteo que fuese ejemplo en todo (1Tim. 4:12), también le solicitó lo mismo a Tito (Tito 2:7)

El mal testimonio siempre produce una mala influencia, basta recordar el caso de aquel soldado llamado Acán que desobedeció el mandamiento de Dios al tomar del anatema de Jericó trayendo trágicas consecuencias para todo Israel y, por su mala influencia, la muerte a 36 hombres (Josué 7:5).

El fariseísmo es otro mal que en las iglesias ha progresado bastante, nos lleva a “prevaricar” convirtiendo a muchos en expertos para criticar a su prójimo no considerándose primero sí mismo (Gálatas 6:1), convirtiéndose muchos de ellos en “maestros” para otros, pero no para sus propias vidas… “Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?” (Romanos 2:21)

La palabra “prevaricar” tiene su raíz en el hebreo “pasha” que significa: traspasar, apostatar, pecar, rebelarse; y en el diccionario RAE: “Que pervierte e incita a alguien a faltar a las obligaciones de su oficio o religión.

La Biblia cita varios pasajes donde nos insta a ser “irreprensibles” cuya palabra viene del griego “ámemptos” que significa irreprochable, sin defecto, y en 2 Pedro 3:14 “amómetos”, inculpable, sin mancha, a modo ser un ejemplo digno de imitar por quienes nos escuchen y observen nuestra conducta… “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” (Filipenses 3:17)

 Por dar lugar a la carne han dejado de ser líderes espirituales a causa del mal testimonio, siendo algunos acusados de abusos sexuales, otros por delitos de fraude y otros por enriquecimiento ya que han tomado la piedad como fuente de ganancia (1 Timoteo 6:5) De esto último recuerdo que conversando con un pastor acerca del famoso evangelio de la prosperidad, me dijo, “cuidado Pastor, mire que hay un versículo que ampara esta enseñanza” y me citó Marcos 10:29-30 donde dice… “Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.”… “Ve Pastor, me respondió, hay que tener cuidado”.

 Ciertamente que el que no ve, es él. Si fuese como él lo entiende, ¿para que esforzarse en abandonar tantas cosas si luego el Señor se las va a devolver multiplicadas por cien en este tiempo? Antes tenía un padre, una madre y tres hermanos, ahora el Señor los ha multiplicado por muchos, siendo mi padre, mi madre y mis hermanos los que oyen la Palabra de Dios (Lucas 8:21)

 

La multiplicación es en el ámbito espiritual, no dejándonos sin prosperidad en lo material, pero esto es conforme a su voluntad. El Señor dijo “ejemplo os he dado…” (Juan 13:15) La Biblia nos dice que Él no tenía donde recostar su cabeza (Mateo 8:20; Lucas 9:58) pero nunca le falto el alimento o el abrigo, tampoco a sus discípulos.

 

Ahora, más que nunca antes, debemos de estar alertas por nuestra común salvación. La pandemia aporta algo más al empobrecimiento espiritual convirtiendo a muchos en predicadores online desde la comodidad de sus hogares y apelando a la prudencia. Es cierto que hay que ser prudentes, eso no lo discuto, pero también hay que ser inteligentes para tomar los resguardos necesarios.

 

Hay algo que es peor que la pandemia y se llama pecado de omisión, el dejar de hacer lo que es bueno (Santiago 4:17). La Biblia nos insta a: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:25)

Nosotros guardamos la cuarentena de 14 días al comienzo de la pandemia y desde esa fecha no hemos dejado de congregarnos y de predicar en las calles, guardando la distancia social, usando mascarillas, alcohol gel y toma de temperatura. Ahora más que nunca, debemos recordar ese texto que dice: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Josué 1:9)

Muchos quedándose en casa ya no tienen ánimo de congregarse. Si la pandemia se prolonga por varios años, por varios años se van a excusar diciendo “… El león está fuera; Seré muerto en la calle.” (Proverbios 22:13)

Levántate hijo de Dios, recuerda a los primeros cristianos que bajo amenazas se congregaban para escuchar la Palabra y para orar y Dios se manifestaba a través de un temblor y por medio de su Espíritu se hacían sanidades y prodigios (Hechos capítulo 4)

Gracia y paz, Pastor José

La Ley es nuestro Ayo para Conducirnos a Cristo


“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,” (Gálatas 3:24-25)

La palabra griega para “Ayo” es “paidagogós”, que significa líder de muchacho, siervo cuyo oficio era llevar a los niños a la escuela; un tutor «pedagogo».

El apóstol Pablo habla en figura del esclavo de confianza empleado en los hogares de los griegos y romanos ricos para encargarse de los muchachos entre seis y dieciséis años de edad. Actuó de guardián, cuidando de ellos, disciplinándoles, siendo responsable por su bien moral y físico. Su trabajo era vigilarlos en el hogar y les llevaban a la escuela, pero el ayo (el esclavo) no era superior al maestro.

Aplicado a la ley, esta se comporta como el tutor que nos enseña el camino para llegar a conocer a Cristo. Es la labor que realizó Juan el Bautista, aparejar el camino preparándolo para recibir a Cristo…

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.” (Isaías 40:3) Su cumplimiento fue ratificado por el Señor Jesús… “Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.” (Mateo 3:3)

Mientras permanezca el hombre bajo la ley, estará bajo “esclavitud”, y sujeto a obedecer y cumplir “toda” la ley… 

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. (Gálatas 3: 10-14)

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.” (Gálatas 4:4)

Como podemos ver, Cristo vino para liberarnos de la maldición de la ley la cual (ley) ningún hombre pudo cumplir. Solo Cristo.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” (Mateo 5:17)

La palabra griega para abrogar es “katalúo” que significa: desintegrar, demoler, deshacer, destruir.

Cristo vino no solo para cumplir la ley, sino que vino para ponerle fin… “porque el FIN DE LA LEY es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.” (Romanos 10:4)

Y le puso fin por medio de su muerte en la cruz… “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,” (Colosenses 2:14)

Bajo la ley estábamos confinados, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. Todos habían pecado, habían perdido su libertad y, por eso, necesitaban de liberación.

“Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.” (Gálatas 3:22-23)

La Biblia dice: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” (1 Corintios 10:11) Además de conducirnos a Cristo, la ley es puesta por ejemplo a fin de no cometer los errores de quienes vivieron bajo la ley.

La ley, también conocida por muchos como el Antiguo Testamento, no cita el nombre de Jesús o Cristo debido a que este era un nombre oculto bajo la ley el cual sería revelado a su debido tiempo, cuando Jesús se diese a conocer al mundo…  “Y el ángel del señor respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto?” (Jue 13:18 RV 1602P; RV 1909) Y también dice… “Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.” (Isaías 62:2)

Pero cuando en nombre del Señor Jesucristo es revelado, ya no hay motivo para mantenerlo oculto en el Nuevo Testamento como veremos en los siguientes versículos…

“y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.” (1 Corintios 10:4)

“Por la fe Moisés… “teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” (Hebreos 11:26)

“escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.” (1 Pedro 1:11)

La ley, como nuestro ayo para conducirnos a Cristo, en forma de figuras nos revela desde el principio la redención por medio de nuestro Señor Jesucristo:

• Los animales sacrificados para cubrir a Adán y Eva (Génesis 3:21)
• El arca figura del bautismo de Cristo (1 Pedro 3:20-21)
• La sangre en los postes y dinteles – figura de la sangre en el poste y dintel de la cruz y también en nuestra casa espiritual. (Éxodo 12: 23)
• La celebración de la Pascua – figura de Cristo nuestra Pascua (Éxodo 12)
• La serpiente levantada en un asta – figura de Cristo levantado en la cruz  (Número 21:9)
• El maná – figura del verdadero Pan de Vida (Juan 6:58)
• La vara de Aarón que reverdeció – figura de Cristo resucitado (Número 17:8)
• El rito de purificación de la lepra – La avecilla muerta como figura de Cristo cuya sangre purifica a la avecilla que es dejada libre, figura de barrabás (Levítico 14:4-7)
• El pan y vino que ofreció Melquisedec (Génesis 14:18)

Cada una de estas figuras da para hacer un estudio detallado de ellas.

Pero no sólo encontramos en la ley figuras (tipos de Cristo), sino que ella está llena de profecías acerca del Señor Jesucristo:

Que nacería de una mujer

Dice que el vendrá “de la simiente de la mujer” (Génesis 3:15) y en (Gálatas 4:4) nos dice que Jesús cumplió esta profecía. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,”

Que nacería de una virgen

El profeta Isaías dice: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Isaías 7:14) Su cumplimiento lo encontramos en el capítulo primero de los evangelios de Mateo y Lucas.

Que su nacimiento sería en Belén

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”. “Miqueas 5:2”

Su cumplimiento lo encontramos en (Mateo 2:1) “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,” Debido al censo decretado por Augusto Cesar, todos los habitantes de Israel se vieron obligados a regresar a su lugar de origen para empadronarse, cumpliendo de esta forma la profecía de Miqueas (Ver Lucas Cap. 2).

Que los niños serían muertos en Belén

“Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron...” (Jeremías 31:15)

“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron...”. (Mateo 2:16-18)

Que debería huir a Egipto

“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.” (Oseas 11:1)

 “Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.” (Mateo 2:14-15)

Que su orden sacerdotal es eterno

“Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.” (Salmos 110:4) y su cumplimiento lo encontramos en (Hebreos 5:6)… “Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.”

Jesús citó profecías que se refieren a Él

Al leer Isaías en la sinagoga de Nazaret, afirma: “Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Lucas 4: 21). A los fariseos que rehúsan creer en El, les dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5: 39).

Que sería descendiente de la tribu de Judá

“No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos.” (Génesis 49:10)

Su cumplimiento: “hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,”. (Lucas 3:33)

Su predicación en Galilea y en las cercanías del río Jordán

Isaías 8:23 “En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos

Isaías 9:1 “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.”

“Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”. (Mateo 4:12-16)

El desprecio del pueblo judío

Isaías 53:3 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”.

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Juan 1:11)

Su entrada triunfal en Jerusalén sobre un pollino

Zacarías 9:9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”.

Juan 12:13-15 “tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna.”.

Que sería traicionado por uno de los suyos

Salmos 41:9 “Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.”.

Marcos 14:10 “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo.”

Que sería vendido por 30 piezas de plata

Zacarías 11:12 “Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.”

Mateo 26:15 “y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.”

Que el precio de su venta sería devuelto

Zacarías 11:13 “Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro.”

Mateo 27:5-7 “Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.”.

Que no abriría su boca

Isaías 53:7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”.

Mateo 26:62-63 “Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.”

Que padecería por los demás

Isaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”.

Mateo 8:16-17 “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”.

Que sería crucificado con malhechores

Isaías 53:12 “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”.

Mateo 27:38 “Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.”

Que sus manos y pies serían perforados

Salmos 22:16 “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies.”.

Juan 20:27 “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”




Que sería escarnecido y despreciado

Salmos 22:6-8 “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.”

Mateo 27:39-40 “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.”

Que le darían a beber vinagre

Salmos 69:21 “Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre”.

Juan 19:29 “Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca”.

Que su costado sería traspasado

Zacarías 12:10 “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.”

Juan 19:34 “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”.

Que sobre sus ropas echarían suertes

Salmos 22:18 “Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes”.

Marcos 15:24 “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno”.

Que ninguno de sus huesos serían quebrados

Salmos 34:20 “El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado”.

Juan 19:33 “Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.

Que sería sepultado en una tumba de ricos

Isaías 53:9 “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.”

Mateo 27:57-60 “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue”.

Que resucitaría después de su muerte

Salmos 16:10 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”.

Mateo 28:9 “He aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron”.

Que ascendería al cielo

Salmos 68:18 “Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos Dios”.

Lucas 24:50-51 “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo”.

Conclusión

Como hemos visto, la ley nos conduce a Cristo. Cabe señalar que la Ley no es “maldita” (Romanos 7:7) sino que los hombres estaban bajo maldición, la maldición del pecado, porque ninguno pudo cumplir en su totalidad las ordenanzas de la Ley.

Pastor José García, diciembre de 2017.-

Dar para Recibir


Muchos se lamentan de la “mala suerte”, que no tienen un buen trabajo, que padecen necesidad, que la mayor parte del tiempo viven endeudados, que el dinero apenas les alcanza para vivir, etc. etc.


¿Cuál podrá ser la razón para tanta calamidad?

La respuesta la encontramos en la Biblia... 2 Cor. 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”

Dios no quiere un pueblo que se lamente teniéndole a Él. Nuestros lamentos le hacen ver ante los que escuchan, como un Dios pobre que no se compadece de nuestras necesidades, pero en cambio nuestro Dios no es pobre... El profeta Hageo 2:8 señala... “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.”

El cristiano tiene que dar para recibir... “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo (enfaldo de la saya, cosa que recibe otra dentro de sí; saya: ropa exterior o falda de las mujeres; enfaldo: falda recogida); Porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.” Luc. 6:38

Allí radica el secreto, hay que dar para recibir, y al dar hay que hacerlo con contentamiento, con gozo, no nos olvidemos lo que la Biblia dice en 2 Cor 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Como consecuencia de dar con gozo, el Señor promete abundancia de bendiciones... 2 Cor. 9:10-11 “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera (acción de sembrar, tierra sembrada), y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad (generosidad, desprendimiento), la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”

El dar ofrenda a los santos, produce para nosotros un fruto de justicia por cuanto estos (los santos) dan acción de gracias a Dios por la misericordia recibida.

2 Cor 8:20 “evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos,”

2 Cor 9:12-13 “Porque la administración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta administración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;”

Hechos 20:35 “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.”

Hubo un rey que dijo... En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. Salmos 73:2

Salmos 73:7 “Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón.”

Salmos 73:12 “He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.”

Salmos 73:16-17 Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, “Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.”

Salmos 73:22 “Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.” Salmos 73:25 “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”

Salmos 37:25 “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.”

Amados hermanos, apropiémonos de una bienaventuranza, “hay que dar para recibir”, por lo tanto aumentemos los frutos de nuestra justicia.

El Cerdito del Señor

En una ocasión, un cazador salió a buscar el alimento para el día. Pasó todo el día y llegando la noche no había podido cazar nada. Fue entonces que poniéndose de rodillas pidió a Dios que le proveyera el alimento para su familia. Prometió que de todo lo que El le diera, la mitad sería para ofrendarlo.

No pasaron veinte minutos y la trampa que puso atrapó dos cerditos. El cazador, muy contento comenzó a correr para la casa diciendo "uno para mí y otro para El Señor"

De repente tropieza y uno de los cerdos se le escapa, entonces el cazador exclama con gran voz: "Se fue el cerdito del Señor!"


Paz y gracia sobre todos vosotros en el Señor Jesucristo.


Pastor José García B.
15 de octubre de 2003.-

Por qué tanto odio hacia el pueblo de Israel


Debemos de tener en cuenta que Dios mismo escogió a Israel como su pueblo y lo escogió por ser el pueblo más insignificante de la tierra con el propósito de mostrar su gloria por medio de él. (Deut. 7:7)

Sus inicios fueron milagrosos ya que sus padres, Abraham y Sara no podían tener hijos a causa de su avanzada edad.

Abraham engendró a Isaac y a su vez Isaac engendró a Jacob. Jacob cuyo nombre fue cambiado por Israel, tuvo 12 hijos los cuales formaron en definitiva el pueblo escogido por Dios.

El pueblo de Israel se formó en la tierra de Canaán, llamada así por sus habitantes los cananeos. En aquellos días no existían las fronteras tal como las conocemos en nuestros tiempos.

La Biblia dice que en los días de Jacob (Israel), sus hijos vendieron a unos mercaderes al a José el hijo mayor de Raquel, la esposa favorita de Jacob. Este debido al don de interpretación de sueños, llegó a ser el segundo después del faraón en tierra de Egipto.

Como gobernador de aquellas tierras tomó sabias decisiones para enfrentar una gran sequía que asolo al mundo de aquel entonces. Por otra parte el padre de José, Jacob y sus hermanos descendieron a Egipto junto a sus descendientes en busca de alimentos, 70 personas en total. (Génesis 46:27)

El pueblo se desarrolló en tierra de Egipto acogido por José y el faraón de aquel entonces.

Posteriormente murió José y el faraón que había conocido a José y ascendió al trono otro faraón que viendo que el pueblo de Israel había crecido bastante en número, los esclavizo.

Moisés fue escogido por Dios para liberar a su pueblo y volverles a la tierra que Él les había dado en los días de Abraham, la tierra de Canaán.

El pueblo se multiplicó en gran número durante los 40 años de peregrinaje por el desierto en dirección a la tierra prometida. Allí, en medio de grandes pruebas y necesidades Dios sometió el temperamento de su pueblo y forjó su carácter.

Empero no fue Moisés quien les introdujo en la tierra prometida, sino Josué y Caleb. Josué tuvo que tomar por la fuerza aquellos territorios que eran habitados por gente pagana e idólatra que sacrificaban a sus hijos haciéndoles pasar por el fuego.

Número 33:52 “echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;”
Número 33:53 “y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.”

Número 33:55 “Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.”

Fue Josué quien asignó la tierra conquistada a las 12 tribus de Israel.

Con al pasar del tiempo, aquella tierra fue gobernada por Jueces. Algunos de ellos destacaron por ser grandes líderes y otros, en cambio, llevaron a la nación a un deterioro moral e espiritual.

El último de los Jueces fue un gran siervo de Dios a además era sacerdote y Profeta, él se llamaba Samuel. En esos días los israelitas pidieron tener rey como los demás pueblos de la tierra y se agradaron de Saúl por ser este alto y de hermoso parecer.

De esta forma desecharon a Dios quien les tenía al frente un gran profeta como Samuel, por lo tanto Jehová les permitió tener un rey conforme a corazón de hombre. En Génesis 6:3…”dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre…”

Este rey, Saúl, no se destacó por ser un buen rey sino que desobedeció a Dios, perdonó la vida de los amalecitas, mató a los profetas y ofreció sacrificio que a él no le correspondía hacer, sino al sacerdote de Dios.



Por esta razón Jehová ordenó a su Profeta y sacerdote Samuel que ungiera como Rey de Israel a David. Con David como rey el pueblo fue bendecido y por mandamiento de Dios a través del profeta Gad, David tenía que construir un altar para adorar a Jehová en la era de Arauna un Jebuseo.

Los jebuseos eran una tribu cananea que habitaba la región de Jerusalén, ellos fueron los fundadores de esta ciudad con el nombre de Jebús, en el 3000 a. C y luego con el nombre de Ur-Salem, en el 2500 a. C. De allí proviene el nombre actual de Jerusalén.

David no solo iba a construir un altar, sino que deseaba construir allí un templo para que el tabernáculo de Dios no morase más en tienda. Por esta razón “compro” la era de Arauna, actual lugar donde está Domo de la Roca. Ese lugar por herencia le corresponde al pueblo de Israel como vemos en la siguiente cita Bíblica… 

“2 Samuel 24:21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo. 2 Samuel 24:22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 2 Samuel 24:23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. 2 Samuel 24:24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.”

La explanada del templo corresponde a la cima del monte que en la antigüedad se conocía como Moriah. En ese lugar el Patriarca Abraham subió para ofrecer en sacrificio a su hijo Isaac (Génesis 22:2).

Adriano
Fue el emperador Romano Adriano (Publios Aelios Adrianos) quien ordenó destruir Jerusalén  y castigar a los judíos sobrevivientes.

El renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Júpiter Capitolinos—Aelia Capitolina. El entonces le impuso la penalidad de muerte a cualquier judío que entrara en la ciudad.

La denominación de la antigua tierra de Canaán por Palestina, se lo debemos a los romanos… “Hasta el periodo de la ocupación Romana esta área del [Oriente Medio después designada como “Palestina”] fue subdividida en provincias independientes o reinos… pero nunca unida bajo una designación colectiva. La extensión del nombre Palestina más allá de los límites de Filistea apropiadamente no es más vieja que el Periodo Bizantino” (Enciclopedia Británica, edi. 11, Vol. 20, pg. 601).

El término Romano de “Palestina” llegó a la existencia mucho después que las Escrituras habían sido canonizadas. El término “Aelia Capitolina” no duró para Jerusalén, pero “Palestina” si; de alguna forma fue arreglado para que permanezca en la región incluyendo a Judea y sus alrededores.

En el Nuevo Testamento, otros términos denotan los territorios de esa región. Por ejemplo, en Lucas 1:5, Herodes (el Grande) es el Rey de Judea. En Lucas 3:1, encontramos otras referencias: Poncio Pilato gobernador de Judea; Herodes (Antipas), tetrarca de galilea; Felipe, tetrarca de Iturea (noroeste de Judea); y Lisanias, tetrarca de Abilinia (cerca de Iturea). Fíjese que no hay “rey,” “gobernador” o “tetrarca” de Palestina en ningún lugar de las Escrituras—más prueba de que “Palestina” no era un término antiguo.

Israel desde tiempos muy remotos habitó la tierra en donde actualmente mora.

Cuando los primeros hebreos llegaron a Canaán compartieron la tierra pero no se mezclaron, porque era prohibido a la familia de Abraham contraer matrimonio con cananeos. Sin embargo, once de los doce hijos de Jacob tomaron mujeres cananeas (el otro hijo, José, tomó una egipcia), y desde entonces, las Tribus de Israel comenzaron a mezclarse con los habitantes locales. Con el tiempo los cananeos no fueron aniquilados, sino que fueron asimilados por el pueblo de Israel.

En cambio, los “filisteos” de donde el nombre “palestino” ha sido tomado. No son una denominación étnica sino un adjetivo aplicado a ellos: peleshet, del verbo “pelesh”, que significa “secesionistas”, “intrusos” o “invasores”. La patria original del grupo dominante en la federación filistea, o sea los “pelesati”, era la isla de Creta. Estos antiguos que cretenses llegaron al sur de Canaán donde eran conocidos como “pelestim y keretim” por los hebreos y cananeos.

Al pueblo de Israel le fue profetizado desde muy antiguo que serían esparcidos por la faz de la tierra y que ellos por causa de su duro corazón habrían de dar muerte al Pastor de las ovejas (Jesús) quien para entonces faltaban muchos años por nacer, y que luego, en el futuro para quien es oyeron la profecía, ellos serían esparcidos.

Esto aconteció al pie de la letra en el año 70 d.C. cuando el ejército romano al mando del general Tito arrasó Jerusalén y el Templo, despojando de todo lo valioso que allí encontraron (menos el Arca del Pacto).

Desde entonces Israel dejó de ser una nación y fueron perseguidos por cerca de dos milenios. Como excusa, a ellos se les culpaba de la muerte de Cristo como si nosotros estuviésemos excluidos de toda culpabilidad.

El pueblo de Israel en el exilio (diáspora) no perdió su identidad, los descendientes de Judá conservaron las tradiciones en tanto que las otras tribus eran absorbidas por las naciones. Los judíos procuraban no mezclarse con mujer extranjera y enseñar a sus hijos en la Torá, celebraban en privado sus fiestas anuales y preservaron si idioma de generación tras generación.

Kitbuz
Es por ello que el mundo a todos los israelitas los llaman “judíos”. Ellos que durante siglos habían sufrido esclavitud a manos de los egipcios, babilónicos y otros pueblos de la región, se acostumbraron a sufrir necesidad, y por esta razón se esforzaron en prosperar y ahorrar como un medio de subsistencia. Es muy destacable la unidad de ellos como nación, el apoyarse mutuamente, de allí la creación de los kibutz (agrupación).  

El mundo que observa al pueblo judío los ve con envidia y dicen que son avaros, que poseen muchas riquezas, que son gente codiciosa. Pero lo que no ven es que son gente sufrida, gente de esfuerzo, muy inteligente y que han otorgado notables beneficios al mundo en cuanto a la medicina, agricultura, educación y otros productos, de los cuales muchos nos beneficiamos sin saber su origen.

Durante la segunda guerra mundial, ellos pagaron el precio de quitar la vida al Pastor de las ovejas y muchos de ellos fueron muertos en el holocausto nazi. (Lucas 21:22)

Pero las profecías que hablaban del esparcimiento de Israel no concluían allí sino que decían que al cabo (fin) de los tiempos, ellos serían traídos de vuelta desde los confines de la tierra para habitar nuevamente como nación de donde nunca más serían echados fuera... Isaías 11:12 "Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra."

Declaración de Independencia
La historia lo ratifica, la mano del Dios altísimo está a favor de Israel, en mayo de 1948 por decreto de las naciones unidas retornaron a su histórica tierra, presurosamente fueron atacados por los pueblos árabes numerosos en ejércitos y medios bélicos, los cuales fueron derrotados, secuestraron un avión llenos de ciudadanos israelíes, pero los rescataron con una sola perdida de vida humana, conocido esto como el milagroso rescate de Entebbe, posteriormente tuvieron que luchar en la guerra de los seis días en donde volvieron a salir triunfadores conquistando el viejo anhelo de su antigua capital, la ciudad de Jerusalén. 
Rescate de Entebbe

Ese odio contra el pueblo judío en cierta manera es profético, porque llevará a las naciones a levantarse en guerra en el día de Armagedón tratando de justificar lo injustificable. “Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.” (Zacarías 12:3)


El 06 de diciembre de 2017 fue un día histórico para el pueblo de Israel, debido a que la nación más poderosa de la tierra declaró a Jerusalén como la capital histórica del pueblo Judío. Es lógico que se alteren los ánimos contra ella pero esto es profético.

Nosotros creemos fielmente en las profecías bíblicas, por tanto oramos siempre por Israel y tomamos del pacto entre Dios y Abraham, la promesa de una bendición… “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:3); “Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.” (Salmos 122:6); “Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza.” (Salmos 137:5); “Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén Como preferente asunto de mi alegría.” (Salmos 137:6)


Pastor José García: Diciembre de 2017